La historia del origen de las islas galápagos

A  972 kilómetros de la costa de Ecuador, al oeste de Sudamérica, en el océano Pacífico se encuentran las Islas Galápagos,  un archipiélago formado por 19 Islas, clasificadas en 13 grandes Islas ( Isla Isabela, Isla Santa Cruz, Isla Fernandina, Isla Santiago, Isla San Cristóbal, Isla Floreana, Isla Marchena, Isla Española, Isla Pinta, Isla Baltra, Isla Santa Fe, Isla Pinzón, Isla Genovesa),  y 6 pequeñas islas (Isla Rábida, Isla Seymour Norte, Isla Wolf, Isla Tortuga, Isla Bartolomé, Isla Darwin).

Conocidas también como las famosas Islas de Darwin y Wolf, por los viajes que hicieron ambos científicos para el estudio del archipiélago.

 

Se estima que el archipiélago se formó hace unos 4 o 5 millones de años por movimientos tectónicos que dieron lugar a depósitos de roca fundida, sobre la cual la superficie sólida, estos deposito conforman cordilleras de materia volcánica, en ocasiones los picos salen a la superficie dando lugar a las Islas.

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Las rocas del oeste del Archipiélago de las Galápagos son jóvenes, dado que las islas del oeste se formaron más recientemente, de hecho en islas como la Marchena hubo un erupción en el 1991, y en la Isla Fernandina hubo otra erupción en 2005; ambas erupciones prueban que las islas aún están en proceso de formación.

 

Las islas del este, por el contrario son las antiguas. Dado que la cordillera que une las Islas Galápagos con América del Sur, Cordillera de Carniege, tiene en torno a 22 millones de años de antigüedad. Es por ello que la isla más antigua de todas es la Isla de la Española con en torno a 300 años de existencia.

 

Actualmente el Archipiélago de las Galápagos forma parte del Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1978. Las islas se ganaron este distintivo debido a:

  • Su gran diversidad de vida salvaje submarina.
  • Su interés geológico: en las islas se producen diversos procesos geológicos y geomorfológicos como erupciones volcánicas, movimientos sísmicos y erosión, lo cual las convierte en un entorno idóneo para el estudio científico
  • El gran interés que despierta el origen y evolución de su flora y fauna, objeto de estudio por el famoso Charles Darwin, del cual destaca su libro “viaje del Beagle” en el que relata la visita a estas Islas.
  • La riqueza animal. A pesar de que las islas son jóvenes, en ellas habitan especies tan emblemáticas como las tortugas gigantes y muchas otras especies endémicas y protegidas como lo es la única iguana marina del mundo.

 

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Este ecosistema es muy frágil, un mínimo cambio puede causar una gran alteración, es por ello que prácticas como el turismo o la pesca se han de llevar a cabo con especial cuidado en las islas y sus alrededores marinos conocimos como “el museo viviente y escaparate de la evolución”.


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