Cómo desarrollar una actitud empática

Primero hemos de comprender qué significa la empatía. La empatía es una capacidad y una habilidad presente en todas las personas, aunque en diferentes grados; nos permite entender los pensamientos y las emociones de los demás. Es la capacidad de ponerse en la piel de los demás para entender y compartir su estado de ánimo.

 

La actitud empática es algo que se desarrolla desde pequeños, y tiene una estrecha relación con la relación afectiva que tenemos con nuestros padres. Ellos son quienes cubren nuestras necesidades afectivas, y por tanto nos inculcan los valores de comprensión y afecto hacia los demás. Por lo que la comunicación familiar es un punto muy importante. Con el paso del tiempo vamos experimentando nuevas situaciones, el hecho de haber vivido situaciones parecidas nos permite comprender mejor a las personas, sin embargo no es un factor que decisivo para ser empático con todo el mundo.

 

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Sin embargo nunca es tarde para trabajar en nuestra empatía. Para ello os dejamos una serie de consejos para desarrollar una actitud empática.

 

Escuchar sin prejuicios. Para poder entender, primero hemos de escuchar que le sucede a la gente de nuestro entorno, antes de adoptar una postura, hemos de dejar a un lado cualquier tipo de prejuicio. Lo mejor es mantener la mente abierta y no dar nada por hecho. Muchas veces nuestros allegados no necesitan una solución sino simplemente que alguien les escuche, y les haga saber que es lo que entiende.

 

Respeto ante los sentimientos. Para fomentar nuestra empatía hemos de intentar asimilar los sentimientos de los demás ante las diferentes situaciones, no se trata simplemente de conocer que la situación del otro, sino que esto persona también necesita que le demostremos que entendemos su situación. Para ello hemos de respetar sus sentimientos, y dejar a un lado nuestra opinión, evitando convertirnos en “los expertos en un tema” que da consejos sobre sentimientos que no asimila.

 

Abrir nuevos puntos de vista. Las experiencias y sentimientos de una persona son únicas, sin embargo aportar ejemplos siempre ayuda. Por un lado demostramos a la otra persona que queremos entender su situación a través de una vivencia personal. Al mismo tiempo podemos aportarle nuestros puntos de vista, intentado que vea nuevos horizontes, aportando comentarios constructivos, sinceros, intentado no herir los sentimientos de la otra persona.

 

Trabajar la empatía supone estar con todos los sentidos activados para no solo captar los masajes verbales, sino también los gestos, señales, emociones. Al mismo tiempo podremos notar como no solo entendemos a los demás, sino también cómo nos conocemos mejor a nosotros mismo.

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