QUÉ VER EN SIARGAO…

Cuando pensamos en Filipinas, muchas veces imaginamos playas paradisíacas, aguas cristalinas y palmeras infinitas.

Y sí, todo eso existe. Pero hay lugares que consiguen ir mucho más allá del paisaje, destinos que conectan contigo de una forma diferente. Y Siargao es uno de ellos.

Conocida mundialmente por el surf y por su ambiente relajado, esta pequeña isla filipina se ha convertido en uno de esos rincones capaces de enamorar a cualquiera que la visite. Pero vivir Siargao desde una experiencia de voluntariado es algo totalmente distinto a hacer turismo unos días.

Porque cuando pasas tiempo allí, cuando compartes el día a día con la comunidad local y descubres la isla poco a poco, entiendes que la verdadera magia de Siargao está en su ritmo, en su gente y en todo lo que te hace sentir.

Y precisamente por eso, durante tu tiempo libre en el voluntariado, tendrás la oportunidad de descubrir lugares increíbles que harán que esta experiencia sea todavía más especial.

Hoy os hablaremos un poco de ellos pero igualmente, si reservas tu plaza en Filipinas, recibirás un PDF con todas la excursiones que organizamos por la zona para que puedas elegir la que más se adapte a ti.

General Luna, el corazón de Siargao

La mayoría de viajeros empiezan descubriendo General Luna, la zona más conocida de la isla y donde se concentra gran parte de la vida social.

Aquí encontrarás cafeterías entre palmeras, pequeños restaurantes locales, mercados, tiendas de surf y muchísimos rincones con encanto donde simplemente apetece sentarse y disfrutar del ambiente.

Lo mejor de General Luna es que, aunque cada vez sea más popular, sigue manteniendo esa esencia tranquila y auténtica que caracteriza a Siargao.

Después de un día de proyecto, es el lugar perfecto para cenar frente al mar, ver el atardecer o compartir conversaciones con otros viajeros y participantes.

Cloud 9, mucho más que surf

Hablar de Siargao es hablar de Cloud 9.

Aunque es uno de los spots de surf más famosos del mundo, no hace falta surfear para disfrutarlo. El paseo de madera sobre el mar, las vistas y el ambiente hacen que sea uno de esos lugares donde siempre apetece volver.

Ver amanecer allí es una experiencia increíble. El silencio, las primeras olas del día y la calma del océano crean un momento difícil de explicar.

Y si te animas a probar surf durante tu estancia, Siargao es uno de los mejores lugares para aprender. Hay escuelas para todos los niveles y el ambiente suele ser muy cercano y divertido.

Porque muchas veces, durante una experiencia así, también descubres actividades nuevas que jamás habías imaginado hacer.

Island hopping: pequeños paraísos alrededor de Siargao

Uno de los planes imprescindibles en tu tiempo libre es hacer island hopping.

Muy cerca de Siargao hay pequeñas islas espectaculares que parecen sacadas de una película, y estas son algunas de las paradas.

Naked Island

Una pequeña lengua de arena blanca rodeada únicamente por mar turquesa. No hay hoteles, ni construcciones, ni ruido. Solo arena, agua y tranquilidad.

Es uno de esos lugares donde realmente desconectas de todo.

– Daku Island

Mucho más local y auténtica, perfecta para pasar el día, comer pescado fresco y disfrutar del ambiente filipino.

Aquí entiendes que muchas veces no hace falta demasiado para ser feliz.

– Guyam Island

Pequeña, llena de palmeras y con un ambiente totalmente tropical. Ideal para relajarte, hacer fotos o simplemente disfrutar del momento.

Porque en Siargao aprendes a valorar muchísimo los pequeños planes.

Sugba Lagoon, uno de los lugares más impresionantes de la isla

Si hay un lugar que sorprende prácticamente a todo el mundo, es Sugba Lagoon.

Rodeada de montañas cubiertas de vegetación y aguas increíblemente transparentes, esta laguna se ha convertido en uno de los lugares más espectaculares de Siargao.

Puedes hacer paddle surf, nadar o simplemente quedarte contemplando el paisaje.

Y quizá eso sea lo más bonito de Filipinas: la sensación constante de estar viendo lugares que parecen irreales.

Magpupungko Rock Pools

Otro de los lugares más conocidos de la isla son las piscinas naturales de Magpupungko.

Cuando baja la marea, aparecen estas formaciones de roca con piscinas de agua cristalina donde puedes bañarte y pasar horas disfrutando del entorno.

El contraste entre las rocas, el océano y el color del agua hace que sea un sitio realmente especial.

Además, el trayecto hasta allí te permite descubrir zonas mucho más tranquilas y rurales de Siargao.

Descubrir la vida local

Pero muchas veces, lo mejor de Siargao no son solo los lugares turísticos.

También está en perderte por pequeños caminos, descubrir pueblos locales, probar comida filipina en sitios sencillos o ver cómo es realmente el día a día en la isla.

Y eso es precisamente lo que cambia cuando haces un voluntariado.

No visitas el destino únicamente como turista. Empiezas a formar parte de él.

Conoces personas locales, entiendes mejor la cultura y descubres una versión mucho más auténtica de Filipinas.

Los atardeceres de Siargao

Hay algo especial en los atardeceres de esta isla.

Quizá sea la calma. Quizá el sonido del mar. O quizá simplemente el ritmo tan diferente al que se vive allí.

Muchos voluntarios coinciden en que algunos de sus mejores recuerdos no ocurren haciendo grandes planes, sino en momentos sencillos: viendo el sol caer después de un día intenso, compartiendo conversaciones o sintiendo por primera vez que realmente han desconectado del estrés y las prisas.

Porque Siargao tiene esa capacidad de hacerte bajar el ritmo.

Y muchas veces, eso es exactamente lo que necesitamos.

Mucho más que un viaje

Una experiencia de voluntariado en Filipinas no consiste únicamente en ayudar o colaborar en un proyecto.

También es descubrir una nueva cultura, salir de tu zona de confort, conocer personas increíbles y vivir experiencias que probablemente recordarás siempre.

Y Siargao tiene la combinación perfecta entre naturaleza, aventura, tranquilidad y comunidad para convertir ese viaje en algo realmente especial.

Porque al final, lo que hace único a un destino no son solo sus paisajes.

Son las emociones que te llevas de él.

Y Filipinas es de esos destinos que no le hacen justicia las fotos, porque la realidad es aún mejor.

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