Hablemos de Uganda por ejemplo…
Tomar la decisión de vivir la experiencia de un voluntariado internacional ya es un paso enorme.
Pero después llega la gran pregunta:
¿Qué proyecto es el adecuado para mí?
Cuando miras todas las opciones disponibles en Uganda, puede parecer difícil decidir. Educación, infancia, salud, construcción, deporte, medioambiente… Cada programa responde a necesidades reales de la comunidad, pero no todos encajan igual con cada persona.
Elegir bien no significa escoger el “mejor” proyecto.
Significa elegir el que mejor conecta contigo.
Y para eso, hay algunas preguntas clave que pueden ayudarte.
Pregúntate qué te mueve de verdad
Más allá de lo que suena bonito o de lo que parece más “impactante”, la pregunta importante es:
¿Dónde siento que puedo aportar desde lo que soy?
Si te gusta trabajar con niños y tienes paciencia, probablemente te sentirás cómodo en un proyecto educativo o de cuidado infantil.
Si tienes formación sanitaria/en el ámbito médico, un entorno hospitalario puede permitirte aprender y colaborar desde tus conocimientos y conocer como funciona en otros países.
Si eres una persona activa, con energía y pasión por el deporte, trabajar con jóvenes a través de actividades deportivas puede ser tu lugar.
Si quieres ser parte del impacto en la comunidad, los proyectos enfocados a mujeres, comunitarios o de medioambiente quizá son para ti.
No se trata de elegir desde la imagen, sino desde la coherencia personal y de todas aquellas cosas que son nuestro punto fuerte.
Valora tu experiencia (pero no te limites por ella)
Muchos futuros participantes dudan porque creen que no tienen “la experiencia suficiente”.
La realidad es que en la mayoría de proyectos lo más importante no es el currículum, sino la actitud.
Eso sí, hay programas específicos —como los relacionados con el ámbito sanitario o la salud mental— donde sí se requiere formación o estudios previos.
La clave está en ser honesto contigo mismo:
- ¿Quiero aprender desde cero?
- ¿Prefiero aplicar conocimientos que ya tengo?
- ¿Busco una experiencia profesional o más vivencial?
Tu respuesta orientará tu decisión.
Piensa en cómo quieres vivir la experiencia
No todos los proyectos se viven igual.
Algunos implican contacto constante con niños.
Otros se desarrollan en hospitales o centros comunitarios.
Otros son más físicos y prácticos, como los proyectos de construcción.
Y otros conectan con la naturaleza y la sostenibilidad.
Imagina tu día a día allí:
¿Te ves en un aula?
¿En un centro médico?
¿En una comunidad rural?
¿Trabajando al aire libre?
Visualizar la experiencia ayuda mucho más de lo que parece.
Entiende que el impacto es colectivo
A veces pensamos que algunos proyectos “ayudan más” que otros.
Pero todos responden a necesidades reales dentro de la comunidad.
La educación genera oportunidades a largo plazo.
La salud mejora la calidad de vida inmediata.
La construcción crea infraestructuras necesarias.
El deporte refuerza autoestima y valores.
El medioambiente garantiza sostenibilidad futura.
No existe un proyecto más importante que otro.
Existen necesidades diferentes.
Y tú puedes formar parte de alguna de ellas.
Escucha también tu intuición
Después de analizar, comparar y reflexionar, hay algo que siempre termina decidiendo: la intuición.
Muchas veces, cuando lees sobre un proyecto, algo se activa dentro de ti.
Te imaginas allí.
Te emociona la idea.
Sientes curiosidad.
Eso también cuenta.
Porque la experiencia del voluntariado no es solo lo que haces.
Es cómo lo vives.
Recuerda que no vas a “salvar” a nadie
Elegir proyecto también implica entender el enfoque correcto.
No viajamos para rescatar, ni para imponer, ni para solucionar todo en pocas semanas.
Viajamos para acompañar.
Para aprender.
Para colaborar con equipos locales que ya están trabajando allí y que van a seguir allí cuando nuestra experiencia termine.
Cuando eliges desde la humildad y el respeto, cualquier proyecto se convierte en una experiencia
Entonces… ¿cómo saber cuál es tu proyecto?
Si después de leer esto sigues dudando, aquí tienes una fórmula sencilla:
– Elige el proyecto donde puedas aportar desde tus habilidades.
– Donde sientas motivación real por levantarte cada mañana.
– Donde entiendas que vas a aprender tanto como vas a enseñar.
Porque el proyecto perfecto no es el que parece más grande.
Es el que encaja contigo.
Una decisión que marca tu experiencia
Elegir tu proyecto en Uganda es el primer paso de un viaje que va mucho más allá del destino.
Es decidir cómo quieres impactar.
Cómo quieres crecer.
Y desde qué lugar quieres vivir esta experiencia.
Si necesitas orientación, el equipo siempre puede ayudarte a encontrar el programa que mejor se adapte a ti.
A veces solo necesitas hacer la pregunta correcta.
Y empezar.






