Conoce a uno de los habitantes más especiales de la isla
Zanzíbar es conocida por sus playas de arena blanca, sus aguas turquesas, Stone Town y la mezcla de culturas que ha dado forma a la isla. Pero basta con alejarse un poco de la costa para descubrir que una parte muy importante de Zanzíbar se encuentra bajo el agua.
Arrecifes de coral, peces tropicales, tortugas marinas y diferentes especies de cetáceos habitan las aguas que rodean el archipiélago. Entre todos ellos hay unos protagonistas que despiertan especial curiosidad: los delfines.
Durante una experiencia de voluntariado en Zanzíbar con Cooperating Volunteers, los participantes también disponen de tiempo libre para conocer la isla y realizar diferentes actividades. Una de las excursiones que se pueden realizar permite salir al océano para intentar observar delfines en libertad, además de disfrutar del snorkel y de la biodiversidad marina de la zona.
Pero ¿qué sabemos realmente sobre los delfines de Zanzíbar?
¿Qué especies de delfines podemos encontrar en Zanzíbar?
Las aguas de Zanzíbar albergan diferentes especies de delfines, aunque algunas son mucho más frecuentes que otras.
Una de las más habituales es el delfín mular del Indo-Pacífico (Tursiops aduncus).
Es probablemente la imagen que muchas personas tienen en mente cuando piensan en un delfín: cuerpo robusto, color gris y un característico hocico alargado. Se trata de una especie principalmente costera que suele vivir en grupos y que puede encontrarse relativamente cerca de la isla.
Además, algunas poblaciones muestran una gran fidelidad hacia determinadas zonas, regresando regularmente a los mismos lugares para alimentarse, descansar o cuidar de sus crías.
Los acróbatas del océano: los delfines giradores
Otra de las especies que podemos encontrar es el delfín girador (Stenella longirostris).
Su nombre no es casualidad.
Estos delfines son famosos por saltar fuera del agua y realizar espectaculares giros sobre sí mismos antes de volver a sumergirse. Estas acrobacias pueden estar relacionadas con la comunicación, el juego y otras interacciones sociales.
Son animales muy sociales y pueden formar grupos numerosos. En comparación con el delfín mular, suelen encontrarse también en aguas más abiertas.
El delfín girador es una de las especies más características de las aguas que rodean Zanzíbar.
Un tercer habitante muy especial
Aunque es menos frecuente de observar, en las aguas de Zanzíbar también vive el delfín jorobado del océano Índico (Sousa plumbea).
Es una especie costera que suele habitar aguas poco profundas y que actualmente se encuentra amenazada.
Su presencia es también un recordatorio de la enorme biodiversidad marina que rodea Zanzíbar y de la importancia de proteger estos ecosistemas.
Los delfines no respiran bajo el agua
Aunque pasen prácticamente toda su vida en el océano, los delfines no son peces.
Son mamíferos.
Esto significa que necesitan salir periódicamente a la superficie para respirar aire a través del espiráculo situado en la parte superior de su cabeza.
También dan a luz a crías vivas y las madres las alimentan con leche durante sus primeros meses de vida.
Las crías aprenden progresivamente de sus madres cómo desplazarse, relacionarse con otros miembros del grupo, localizar alimento y desenvolverse dentro del océano.
Duermen de una forma que probablemente no imaginas
¿Cómo duerme un animal que necesita salir a la superficie para respirar?
La solución de los delfines es sorprendente: pueden descansar manteniendo activa una parte de su cerebro mientras la otra duerme.
Este sistema les permite continuar respirando, mantenerse atentos a posibles peligros y seguir desplazándose lentamente mientras descansan.
Después, ambas partes del cerebro van alternándose.
Tienen su propio sistema de comunicación
Los delfines se comunican utilizando una gran variedad de sonidos.
Silbidos, chasquidos y otros sonidos les permiten mantenerse en contacto y relacionarse dentro de sus grupos.
Los delfines mulares son especialmente interesantes porque pueden desarrollar lo que los científicos denominan “silbidos firma”, sonidos característicos asociados a cada individuo que funcionan de una manera parecida a una identificación acústica.
Pero sus sonidos tienen otra función todavía más sorprendente.
Pueden “ver” utilizando el sonido
Los delfines utilizan la ecolocalización para orientarse y localizar objetos y presas bajo el agua.
Emiten una serie de chasquidos que viajan a través del océano. Cuando estas ondas encuentran un objeto, rebotan y regresan hasta el animal.
Analizando ese eco, el delfín puede obtener información sobre lo que tiene delante incluso cuando la visibilidad es muy baja.
Es una capacidad fundamental para desplazarse y alimentarse en el medio marino.
Cada aleta dorsal es diferente
Si observamos detenidamente un grupo de delfines, descubriremos que sus aletas dorsales no son exactamente iguales.
Con el paso del tiempo pueden aparecer pequeñas marcas, cicatrices y variaciones en los bordes de la aleta.
Los investigadores utilizan fotografías de estas características para identificar individuos concretos, una técnica conocida como fotoidentificación.
De esta manera pueden estudiar qué animales regresan a una determinada zona, cómo se relacionan entre ellos o cómo evoluciona una población a lo largo de los años.
Kizimkazi y los delfines de Zanzíbar
Uno de los lugares tradicionalmente más conocidos para observar delfines en Zanzíbar es Kizimkazi, situado en el sur de la isla.
La presencia habitual de estos animales convirtió progresivamente el avistamiento de delfines en una actividad turística importante para la población local.
Sin embargo, su popularidad también plantea un reto: conseguir que el turismo conviva con el bienestar de los animales.
Un número elevado de embarcaciones, perseguir a los delfines o interrumpir actividades como la alimentación, el descanso o el cuidado de las crías puede modificar su comportamiento.
Y aquí aparece una diferencia importante entre ver animales y respetar animales.
Observar delfines sí, pero siempre de forma responsable
Encontrarse con un grupo de delfines salvajes en mitad del océano puede convertirse en uno de los recuerdos más especiales de un viaje.
Pero precisamente porque son animales salvajes, debemos permitir que continúen comportándose como tales.
Un avistamiento responsable implica mantener una distancia adecuada, no perseguir ni rodear a los animales, evitar ruidos innecesarios, no tocarlos ni alimentarlos y permitir siempre que sean ellos quienes decidan acercarse o alejarse.
También significa entender algo fundamental: nunca debería garantizarse que veremos delfines.
El océano no es un zoológico y los animales no siguen horarios turísticos. Precisamente ahí reside parte de la belleza de encontrarlos en libertad.
Descubrir también forma parte de la experiencia
Realizar un voluntariado internacional no significa únicamente participar en un proyecto.
También significa conocer el país en el que estás viviendo, acercarte a su cultura, convivir con la comunidad y comprender mejor el entorno que te rodea.
En Zanzíbar, ese entorno está profundamente conectado con el océano.
Durante tu estancia con Cooperating Volunteers podrás aprovechar tu tiempo libre para descubrir algunos de los lugares más especiales de la isla y realizar diferentes actividades y excursiones en las que podrás conocer mejor su riqueza marina.
Y si durante una navegación aparece una aleta dorsal entre las aguas del Índico, probablemente entenderás por qué los delfines son uno de los habitantes más especiales de Zanzíbar.






